• NeuroEducacion y Futuro

¿Por qué aprender del cerebro?, Una mirada a las nuevas tendencias neuroeducativas.


Constantemente me preguntan ¿para qué y cómo me sirve la neurociencia en el aula?, al prestar atención reflexionar respecto a esa interrogante y la importancia que tiene conocer sobre nuestro cerebro, se puede percibir la necesidad por aprender de esta disciplina, fundamental para fortalecer la motivación de las personas, relacionada con el desarrollo del máximo potencial, con las emociones, las experiencias, el aprendizaje colaborativo y participativo, la atención, la plasticidad neuronal, entre otras. 

Se vincula con la consolidación de la memoria y otorgar significancia al aprendizaje y, ¿por qué no?, con entregar una mirada más positiva de nosotros mismos, una oportunidad de mejora continua, es decir, sentir para aprender y enseñar.

En algunas ocasiones escucho a padres, amigos, profesionales y otras personas relacionadas directa e indirectamente con la educación preguntándose: ¿Por qué a mi hijo o estudiante no le gusta aprender? ¿Por qué no tiene interés en lo que enseño? ¿Por qué ellos tienen una conducta disruptiva?

Expresiones como "Las generaciones de ahora no son iguales a las de antes" o "No sé a qué vienen a la escuela", "Estoy agotado", "No sé qué hacer", "Me siento sobrepasado", "Ya no les interesa aprender", "No se esfuerzan", día a día hacen que el desafío sea grande.


En estos años he comprendido lo fundamental de basar nuestras prácticas en la evidencia y el conocimiento del cerebro, nos entrega paciencia, asertividad, credibilidad profesional y nos permite desarrollar nuestro máximo potencial lo que trasciende y da luz al aprendizaje para toda la vida.


Entonces, ¿Por qué es importante tener una sólida formación en los estudios del cerebro?

Si vamos a enseñar, desarrollar habilidades, liderar y potenciar el aprendizaje, considero dos argumentos importantes que debemos mencionar para responder esta pregunta, los que se relacionan con desmitificar la educación y desarrollar un lenguaje pedagógico universal basado en el conocimiento del cerebro. 

El primero es para discriminar los neuromitos presentes en la educación, estas son creencias erróneas sobre el aprendizaje y la conducta, los cuales nos hacen perder tiempo en acciones desacertadas que sólo limitan a nuestros estudiantes. Un ejemplo de ello se encuentra en la legislación educativa actual, el decreto 83/2015 menciona los estilos de aprendizaje en el Diseño Universal para el Aprendizaje (DUA), y debido a su mal interpretación es que se aplican test para identificar si nuestros alumnos aprenden de forma kinestésica, auditiva o visual, y al tener los resultados se focalizan estrategias en solo una forma de enseñar, sin embargo, cabe destacar que las investigaciones desde la neurociencia muestran que el aprendizaje se consolida a través de la estimulación de todas las áreas sensoriales dando mayor énfasis en la experimentación, simulación y las emociones al aprender, ya que, no solo se aprende observando, moviéndose o escuchando sino más bien integrando todas las aferencias sensoriales, permitiendo una estimulación más eficaz de nuestro cerebro. 


Un segundo argumento es basar nuestras prácticas pedagógicas en la evidencia, es decir para aprender a discriminar, ser efectivos y asertivos a la hora de enseñar debemos tener una mirada desde el conocimiento y las investigaciones actuales siendo nuestro referente para respondernos cómo aprende el cerebro y qué necesita para aprender mejor. La  neuroeducación hace referencia a la relación entre: la neurociencia, disciplina que estudia el sistema nervioso desde los niveles moleculares y celulares con énfasis en la conducta; la psicología, que estudia los procesos mentales, las sensaciones y la conducta del ser humano en la interacción con el medio ambiente; y la pedagogía que tiene relación con las metodologías y las técnicas que se aplican al aprendizaje y la educación.

Cuando hablamos de neuroeducación hacemos reseña al papel que juega el cerebro en el aprendizaje y la conducta. 

También, nos permite identificar las propuestas de seminarios, talleres y/o capacitaciones que dan múltiples instituciones, que profanan de la ignorancia frente a este tema, ofreciendo a establecimientos e instituciones educacionales, servicios y estrategias basadas en esta disciplina, ofreciendo neurodidáctica, neuroestimulación, etcétera. Y más que el prefijo “neuro” no tienen nada de fundamentos neurobiológicos o sobre variables que determinan el aprendizaje (determinantes neurocognitivos o biopsicosociales). 


Cómo profesionales de la Educación tenemos la responsabilidad de generar un puente entre las neurociencias y la educación, debemos aprender sobre ello y desarrollar un lenguaje propio, un Lenguaje Pedagógico Universal basado en el conocimiento del cerebro, pues la desactualización permite que se generen estereotipos como que el docente no tiene dominio sobre sus prácticas y constantemente recibimos duras críticas sobre la pésima educación de nuestro país.


Educar es difícil y complejo, desarrollar el potencial del ser humano requiere un gran esfuerzo y compromiso, un constante desafío que año tras año hemos tenido los mismos resultados y dificultades, por ello esto es una invitación a la innovación, al cambio, a atreverse a descubrir un nuevo camino, pero con más herramientas que nos ayuden a iluminar el sendero que debemos recorrer. No es una panacea que nos entregara una receta sino más bien es conocimiento que nos ayudara a potenciar y ser más efectivos en nuestra pasión que es educar.


Marco Barraza